¿QUÉ ES NECESARIO SABER PARA TENER UN PERRO FELIZ?

Un perro equilibrado es un perro feliz. ¿Y qué es un perro feliz? Un perro feliz es, en una frase, un animal que puede cubrir todas sus necesidades satisfactoriamente: comida, descanso, cobijo, juego, socialización y afecto (algunos autores mencionarán algunas necesidades más, otras menos).
En primer lugar cabe hacer una aclaración importante: un perro excitado no significa que estemos hablando de un perro feliz, no al menos en toda la extensión del término. Es importante comprender esta diferencia: la excitación no es sinónimo de felicidad. Al hablar de excitación en el perro me refiero a todo estímulo que altere el estado de equilibrio interno –aquello llamado homeostasis en biología– y que lo impulse y lo active en busca de satisfacer una necesidad (o deseo en su defecto). Esto mismo ocurre con los humanos y otros mamíferos. Es decir, cuando hablamos de un perro excitado hablamos de un animal motivado, emocionado, alterado ó, en otro extremo, sobreexaltado. Un claro ejemplo esta sobreexcitación es cuando nuestro perro se altera al vernos llegar a casa y brinca efusivamente a nuestro alrededor o sobre nosotros. En este momento dentro del mundo del perro suceden emociones que tienen una causa (un origen, estímulo) y que se manifiestan en conductas y acciones específicas (son efecto, respuesta), que se robustecen o no por nuestras respuestas emocionales/conductuales (reforzamiento) como dueños y líderes del vínculo humano-perro. En una frase: el perro aprende de nosotros.
El punto importante sobre lo anterior es comprender que hay momentos para cada situación, momentos en que es bueno/positivo dejar que nuestro perro esté contento y activo (con cierto grado de excitación). Pero también hay momentos en que es mejor que nuestro perro esté tranquilo, que no esté demasiado excitado, como por ejemplo cuando no puede obtener algo que quiere y su conducta muestra demasiada ansiedad y se lastima, ó bien, cuando es potencialmente agresivo. Hay que señalar que cierto grado de excitación es positivo, esto lo saben muchos entrenadores de perros, por ejemplo, en el trabajo con perros de búsqueda y rescate que necesitan cierto grado de ansiedad para poder iniciar una búsqueda. En resumen, éste es el punto fundamental de mi artículo: criemos perros felices, equilibrados, contentos, activos (de acuerdo a las características propias del perro y de la raza), pero donde también es importante criar perros que sean capaces de mantener la calma o volver a la calma en un tiempo y forma pertinentes para recuperar su equilibrio interno, lo que es indispensable para el bienestar de todo ser vivo.
Ahora bien, el segundo asunto importante a considerar en este artículo tiene más relación con nuestra manera de vivir, con la filosofía, con la psicología y con las relaciones que establecemos con el entorno y otros. He aquí mi principio: la felicidad comprende por excelencia la libertad, la libertad entendida como una independencia emocional y física, pero también como una libertad que permite ser al otro, animal o humano, lo que en realidad es y vino a ser, sin imposición y sin intención de que sea algo diferente a lo que en realidad es, respetando su esencia y su naturaleza.
Y bien, ahora le diré algo que lo confundirá un poco: el perro es un animal de vínculos y apegos, que necesita de nosotros para sobrevivir y vivir dignamente en este mundo moderno. Y entonces, si estamos hablando de libertad y de permitir ser al otro lo que es, de dejar que nuestro perro sea lo que es, ¿cómo entonces criamos a un perro desapegado y libre? Bueno, la respuesta le parecerá una paradoja ya que es imposible criar a un perro totalmente desapegado, y de hecho eso sería algo indeseable. Como dueños de nuestros animales y compañeros sólo podemos criar perros apegados. No obstante, es importante que mencionemos que hay un apego sano y un apego enfermizo. El simple principio de permitir al perro seguir su naturaleza animal es ya un acto de libertad, pero a su vez, nosotros, como personas personas con una inteligencia peculiar y creativa (no diré superior), evitemos estropear y descontextualizar la relación con nuestra tendencia a humanizar la conducta animal y robarle sus cualidades caninas naturales.
Una vez entendido los dos puntos anteriores, felicidad y libertad de nuestro perro, describo 12 sugerencias para que los dueños críen perros felizmente equilibrados:
1. SEA USTED FELIZ. Sí, así es, SEA FELIZ POR SU PROPIA CUENTA, no dependa de su perro para estar bien. Lo contrario no es totalmente posible, es decir, su perro dependerá siempre de usted para su superviviencia, pero intente que no dependa de usted todo el tiempo ni en todo momento, no al menos emocionalmente hablando. Esta premisa es relativamente fácil de comprender si de personas se trata, pero no porque hablemos de perros significa que este principio se anule ya que nuestras relaciones con el mundo no pueden ser buenas con una especie y malas con otras, eso sería insano y contradictorio.
2. Conozca las necesidades de su perro. Repito la parte de “necesidades del perro”, no mis necesidades como persona, ya que no son extactamente las mismas. Es importante que aquí revise si está proyectando sus propias carencias emocionales en la relación con su perro para evitar así vivir una relación negativa con su cánido.
3. Cuide la salud de su perro. Éste punto está relacionado al anterior, pero es importante remarcarlo. Vacúnelo, desparasítelo, revíselo, aliméntelo bien, dele sus medicamentos, haga chequeos periódicamente. La salud de todo ser vivo es fundamental para sentirse bien.
4. Juegue con su perro durante al menos unos 15-20 minutos, al menos dos veces al día, si puede más. Nuestro compañero necesita del juego, para ellos es fundamental, les permite la salud emocional y física. Permítale a su vez que juegue con otros perros, eso facilita la socialización.
5. Alimente a su perro con la mejor calidad posible y dentro de sus posibilidades económicas. Procure que su perro esté calmado cuando le de comer sino estará propiciando una conducta ansiosa. La hora de comer debe ser un momento placentero pero también relajado. Varíe su comida en la medida de lo posible al menos una vez por semana e intente ser creativo estimulando su sentido del gusto y el olfato.
6. Saque a su perro a un parque, al campo, a la montaña, a la naturaleza. Recuerde que una parte de ellos está fuertemente conectado con la naturaleza ya que descienden de los lobos y estos cazan y recorren bosques y praderas. Esta misma conexión del perro con la naturaleza, su naturaleza, también es totalmente válida para nosotros las personas quienes necesitamos conectarnos con el lado verde que hay dentro de nosotros.
7. Realice al menos 1 o 2 paseos al días con él. Tampoco se presione si no puede hacer esto todos los días, la tensión y el estrés no ayudarán en su relación con él. Intenté disfrutar ese tiempo dedicándoselo sólo a su perro. Recuerde: por encima de la cantidad está la calidad.
8. Permita y enseñe a su perro a socializar. Esta en una parte esencial si quiere tener un perro equilibrado emocionalmente hablando, es algo indispensable y que impacta en la conducta de su perro ya de adulto. Si usted considera que su perro es muy agresivo entonces pida asesoría experta. Recordaré una cita de uno de mis maestros en el tema de los perros: “no incapacite a su perro negándole la socialización”, para ellos es simplemente fundamental.
9. Fomente la inteligencia de su perro. Parecería que este punto no es realmente esencial, pero los perros están en general dispuestos a aprender, por tanto, enséñele juegos y retos que estimulen su cerebro. Aunque la inteligencia no es garantía de su salud emocional, tener un perro atento y dispuesto al aprendizaje siempre puede ayudarnos a mejorar el bienestar animal y fortalecer la relación.
10. Permítale explorar y olfatear. Esto está inscrito en los genes del perro. Los niños pequeños exploran su mundo exterior por naturaleza, es algo que necesitan hacer, igual que los perros. El olfato de los perros es tan indispensable para ellos como lo son las manos para nosotros, entonces, permita que su perro olfatee sin prisas. Cuando pasee con su perro déjelo explorar y olfatear, no le retire algo que necesita por instinto, supérviselo pero no lo reprima.
11. Eduque a su perro y otórguele un sentido vital. Educar no es sólo adiestrarlo y entrenarlo. Que usted le enseñe a su perro a estar quiero, a pararse, a acostarse, a brincar obstáculos, no garantiza que su perro será un perro equilibrado; hay perros bien adiestrados y que hacen trucos increíbles pero que son muy ansiosos o agresivos. Con esto no le estoy diciendo que no lo entrene o adiestre, sino que la educación de un perro implica otros aspectos tales como el control de impulsos, respeto por los espacios humanos y ajenos, límites conductuales bien definidos, capacidad de socializar adecuadamente, entre otros. Use el adiestramiento para potencializar estos aspectos. En relación al sentido vital: bueno, su perro no tendrá un sentido de vida por si mismo hasta que usted como persona no le asigne uno. Es decir, otórguele una tarea o actividad que su perro deberá procurar y realizar como si fuera un trabajo, ésta puede ser tan sencilla como cuidar la casa o “portarse bien”, o más complejo como ser un perro de rescate, de terapia o de exhibición. Con esto su perro no sólo aprenderá límites, sino también aprenderá a calmarse, fortaleciendo su vínculo con él. Los seres humanos tenemos (o deberíamos tener) un sentido vital que nos guíe ya que esto nos trae satisfacción, integridad, bienestar y solidaridad con nuestros semejantes. Los lobos tienen un “sentido vital natural” al cazar en las praderas y al tener un lugar dentro de su manada (alfas, cazadores, nodrizas, cachorros). Siglos atrás los perros también tenían un sentido vital cuando cazaban junto con el ser humano y eran los protectores/guardianes de sus hogares, esa era la tarea con la cual se ganaban el derecho al alimento, la compañía y la guarida. Sin embargo, esto se ha desvanecido ante la llegada de las sociedades modernas donde los perros ya no son más cazadores (ni protectores muchas veces), por eso es importante que nosotros les asignemos un nuevo sentido y esto depende de dos aspectos principales: las características propias de la raza, así como las particularidades únicas de su perro y, segundo, sobre su propio sentido de vida como humano y persona, y en el cual tendrá que trabajar si es que no lo tiene aún. Así es como su compañero canino le está diciendo un aspecto que personalmente tiene que atender y dejar de postergar.
12. Tenga una vida dedicada a uno mismo/a, tenga tiempo libre para usted. Este punto se relaciona estrechamente con el primero de la lista. Planee cosas con su perro pero también sin él, como ir de vacaciones sin su compañía, por ejemplo. Es importante un desapego emocional y momentos en que usted pueda estar sólo consigo mismo/a. Por su salud emocional y la de su perro es esencial que aprenda a no preocuparse demasiado por él. Mantenga una actitud responsable y de cuidado hacia su compañero, pero también libre y relajada; su perro y usted mismo se lo agradecerán.
En resumen, si usted quiere una relación sana con su perro, tenga una relación sana consigo mismo/a para entonces poder ofrecerle a su perro una vida de calidad basada en la satisfacción de las necesidades reales de su perro, así como en el buen manejo del mundo emocional entre usted como persona y su perro, en una relación interespecies mutuamente beneficiosa.
Bibliografía
-Bradshaw, John, Entender a nuestor perro, Paidotribo, España, 2011.
-Abrantes, Roger; Dominancia :¡Dar sentido a lo que no lo tiene!, 2013. Recuperado en: https://rogerabrantes.wordpress.com/2013/03/02/dominancia-dar-sentido-a-lo-que-no-lo-tiene/
-Fennel, Jan; Saber escuchar al perro, Ed. El Drac, España, 2013.





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